Cada cierto tiempo, los medios de comunicación se hacen eco de diversas modas que, lejos de ser una simple tendencia, se convierten en la forma de vida de miles de personas en todo el mundo. La mayoría de estas modas son inofensivas o pasajeras y no son motivo de preocupación; pero existen otras que conllevan graves riesgos para la salud y pueden provocar efectos irreversibles en nuestro cuerpo, llegando incluso a provocar la muerte en los casos más extremos.

Pies a la carta

Llevar tacones demasiado altos causa dolor e incomodidad a millares de mujeres. El uso continuado de tacones puede causar diversos problemas, como juanetes, sobrecargas musculares en piernas y espalda, tendinopatías, metatarsalgia, dedos en martillo, durezas, callos y deformidades.

Lo fácil sería prescindir de ellos y llevar un calzado sin tacón o con uno más reducido; sin embargo, una opción que cada día gana más adeptas es la «cirugía Cenicienta» o remodelación de los pies para «adaptarlos» a los zapatos. Acortar los dedos, estrechar el pie o inyectar ácido hialurónico y toxina botulínica para crear una «almohadilla interior» que amortigüe la pisada, son las intervenciones más demandadas. Si bien la cirugía puede aliviar gran parte de los problemas causados por el calzado, la podóloga de la clínica zaragozana Carmen Moral sostiene que «no es fácil ni recomendable ponerse un zapato de tacón alto en pies ya operados» y aconseja buscar un término medio entre moda y confort: «Los tacones altos deben reservarse, en todo caso, para ocasiones especiales».

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Una mirada «única»Otra tendencia con riesgos preocupantes es la decoración de los globos oculares con joyas o tatuajes. Introducir objetos extraños o sustancias en los ojos puede provocar hemorragias, conjuntivitis, infecciones graves, perforaciones, edema corneal e incluso glaucoma y ceguera permanente. El óptico Ángel Yanguas, de Yanguas Ópticos de Zaragoza, afirma que «es absolutamente contraproducente» ya que «por mínimas que sean las incisiones practicadas, se trata de introducir un cuerpo extraño en el ojo». Tatuar este órgano consiste en colorear la parte blanca del ojo y puede producir «efectos sistémicos en otras partes del organismo, ya que la tinta puede absorberse a través del globo ocular» asegura Yanguas.

blog1-compressorCorregir los defectos de la dentadura mediante la ortodoncia es una práctica muy habitual que no solo persigue un fin estético, sino también saludable. Lo sorprendente es que muchas personas buscan con estos correctores dentales el efecto contrario: separar las palas delanteras para obtener un hueco entre ellas al estilo Madonna, lo que se conoce como diastema. La odontóloga zaragozana Pilar Marzo señala que «la mandíbula superior debe encajar con la inferior para tener una mordida correcta» por lo que se deben desplazar el resto de las piezas dentales y «aunque es reversible en la mayoría de los casos, sería preferible limar los dientes para conseguir ese espacio antes que desplazarlos».

En Japón, la modificación de la dentadura ha llegado más lejos: la moda se conoce con el nombre de «yaeba» y consiste en apiñar los dientes en la parte delantera y afilarlos, de forma que aparezcan desalineados e imperfectos. El objetivo, según sus adeptos, es mostrar una sonrisa «dulce y tierna, con cierto aire infantil». Sin embargo, estas alteraciones de la dentadura pueden provocar dolor, aumento de la placa dental, gingivitis, caries o halitosis, dado que se dificulta la limpieza correcta de los dientes, con los daños colaterales que esto acarrea. La doctora Marzo cree que «son modas que acaban pasando» y apela a la responsabilidad de los profesionales sanitarios ante la práctica de técnicas que pueden perjudicar la salud del paciente. «Si creo que la petición de un paciente no es positiva para su salud, no la llevo a cabo», puntualiza la odontóloga.